Colombia rompe récord: desempleo cae a mínimo histórico en enero
Un hito que silencia a los agoreros: Colombia celebra cifra récord de empleo
En un giro sorprendente que ha dejado sin argumentos a los críticos, Colombia cerró el mes de enero de 2025 con una tasa de desempleo del 10.9%, la cifra más baja registrada en toda su historia. Este dato, revelado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), no solo marca un hito económico sino que representa una bofetada de realidad a los sectores de la oposición y algunos economistas que vaticinaban una destrucción masiva de puestos de trabajo tras el incremento del salario mínimo en un 23.7% para el presente año. El país entero se pregunta: ¿cómo fue posible esta hazaña contra todo pronóstico?
La polémica que precedió al milagro
El ambiente previo al anuncio estaba cargado de pesimismo y advertencias apocalípticas. Voces influyentes, principalmente de la bancada opositora y gremios empresariales, alertaron con tono dramático que el sustancial aumento del salario mínimo decretado por el gobierno nacional sería un "suicidio laboral". Argumentaban que las empresas, especialmente las pymes, no podrían asumir el costo y se verían forzadas a despedir trabajadores o a frenar sus contrataciones, hundiendo al país en una crisis de empleo formal. El fantasma del desempleo masivo planeaba sobre los debates políticos y los titulares de prensa. Sin embargo, los fríos números del DANE han pintado un panorama radicalmente distinto, dejando a muchos analistas con las palabras trabadas.
Detrás del número: una historia humana de esperanza
Pero más allá del porcentaje, hay rostros y sueños renovados. "Llevaba ocho meses enviando hojas de vida a todos lados, y justo en enero me llamaron de una fábrica", relata emocionado Javier Rodríguez, de 32 años, nuevo operario en Bogotá. "Cuando anunciaron el aumento del salario, mi familia temió que fuera más difícil, pero ocurrió lo contrario. Ahora puedo planear algo más que sobrevivir". Historias como la de Javier se multiplican en ciudades y campos, donde la creación de empleo formal ha mostrado una resiliencia inesperada. Expertos consultados señalan que, si bien el aumento salarial representa un desafío, pudo actuar como un estímulo al consumo interno, dinamizando sectores como el comercio y los servicios, que a su vez demandaron más mano de obra.
¿Qué falló en las predicciones catastróficas?
La pregunta del millón resuena en los pasillos del Congreso y en los estudios de televisión: ¿Por qué se equivocaron los pronósticos más sombríos? Analistas económicos independientes sugieren que las proyecciones negativas subestimaron factores clave. Por un lado, la reactivación económica post-pandemia sigue su curso, con proyectos de infraestructura y un repunte en sectores como el turismo. Por otro, la formalización del empleo parece haber ganado terreno, absorbiendo parte del impacto del mayor costo laboral. "Es un recordatorio de que la economía no es una ciencia exacta y que el miedo no es un buen predictor", comenta la economista Laura Méndez. "El mercado laboral colombiano ha demostrado una capacidad de adaptación que muchos no le reconocían".
Un respiro, pero no la meta final
Aunque la cifra es motivo de celebración y alivio para el gobierno, los expertos urgen a no bajar la guardia. Un 10.9% de desempleo, si bien es un mínimo histórico, sigue siendo una tasa alta si se compara con estándares internacionales y significa que millones de colombianos aún buscan un empleo digno. El reto ahora es sostener esta tendencia positiva a lo largo del año, en un contexto global aún incierto. La pregunta que queda en el aire es si este enero excepcional fue un espejismo o el inicio de una verdadera transformación del mercado laboral colombiano. Por ahora, los hechos han hablado más fuerte que los temores, escribiendo un capítulo inédito de esperanza en las cifras del país.