¡Agua en el desierto! Petro entrega planta que cambia vidas en La Guajira

¡Agua en el desierto! Petro entrega planta que cambia vidas en La Guajira

El presidente Gustavo Petro protagonizó este martes 18 de febrero de 2026 un milagro en el corazón del desierto. En la remota comunidad de Yotojoroin, Uribia (La Guajira), entregó una Planta de Tratamiento de Agua Potable que promete terminar con décadas de sed y abandono. Una obra que no es solo cemento y tuberías, sino un rayo de esperanza para miles de rostros que han luchado contra la sequía.

Un oasis tecnológico en la tierra wayuu

¿Cómo se logra llevar agua dulce a uno de los lugares más áridos del país? La respuesta es pura innovación. Esta planta no depende de lluvias esquivas, sino del implacable sol de La Guajira. Mediante tecnología de ósmosis inversa alimentada por energía solar, es capaz de producir la asombrosa cifra de 80.000 litros de agua pura cada día. Imagínelo: de la salinidad y la tierra seca, surge un manantial constante para beber, cocinar, estudiar y vivir.

El rostro humano de una inversión millonaria

Detrás de las cifras técnicas hay historias de carne y hueso. La infraestructura beneficiará directamente a más de 5.000 habitantes y 1.300 estudiantes, para quienes el acceso al agua era una caminata interminable bajo un sol de justicia. Esta obra, financiada al 100% con recursos de la Nación por 6.800 millones de pesos, representa más que una inversión: es un acto de justicia social. Es devolverle a una región históricamente olvidada el derecho más básico: la vida misma.

¿Por qué esta entrega es una revolución silenciosa?

La importancia de este acto trasciende la simple inauguración de una obra pública. Simboliza un cambio de paradigma: llevar desarrollo sostenible y autosuficiente a las zonas más recónditas. No es un camión cisterna que llega una vez al mes; es una fuente permanente y limpia que empodera a la comunidad. En La Guajira, donde la mortalidad infantil ha estado ligada a la falta de agua potable, cada litro que produce esta planta es una batalla ganada contra la desigualdad.

El cierre de esta historia aún está por escribirse. La planta ahora está en manos de la comunidad. Su éxito final dependerá del mantenimiento y la gestión local. Pero hoy, 18 de febrero de 2026, hay un antes y un después en Yotojoroin. El desierto, por fin, empieza a florecer. El mensaje es claro: donde antes solo había polvo y resignación, ahora brota, gota a gota, un futuro posible.